INTERES GENERAL

Tener trabajo no alcanza: más del 65% de la población del Gran San Juan vive en la pobreza

Un informe privado revela que la mayoría de los ocupados no logra cubrir sus necesidades básicas y expone fuertes desigualdades entre departamentos.

Un reciente informe de la consultora Ethos encendió señales de alerta sobre la situación socioeconómica en el Gran San Juan al evidenciar que el acceso al empleo ya no es garantía de salir de la pobreza. El estudio describe un escenario atravesado por la fragilidad de los ingresos y profundas brechas territoriales.

De acuerdo al relevamiento, poco más de la mitad de la población se encuentra ocupada (54,25%), mientras que un 15,03% está desocupada, un 11,24% no busca empleo y el 19,48% corresponde a jubilados o pensionados. Sin embargo, el dato más contundente es que el 65,68% de los habitantes se ubica por debajo de la línea de pobreza.

La presión económica también se refleja en la vida cotidiana: más de un tercio de los hogares no logra cubrir sus gastos mensuales y otro porcentaje similar apenas alcanza a hacerlo. En conjunto, más de tres cuartas partes de la población vive con ingresos ajustados, mientras que una proporción mínima consigue ahorrar.

El análisis territorial muestra contrastes significativos. Pocito, Rawson y Chimbas registran los niveles más altos de desocupación, mientras que Capital y Rivadavia presentan indicadores más bajos. No obstante, incluso en estos últimos distritos los niveles de pobreza continúan siendo elevados.

En cuanto a la pobreza monetaria, Chimbas encabeza los valores más críticos, seguido por Albardón, Santa Lucía y Rawson. En tanto, Capital y Rivadavia exhiben mejores indicadores relativos, aunque sin lograr escapar a la tendencia general del aglomerado.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la relación entre empleo e ingresos. Más de la mitad de las personas con trabajo se encuentran igualmente por debajo de la línea de pobreza, lo que confirma el deterioro del poder adquisitivo. La situación es aún más crítica entre desocupados, inactivos y jubilados, donde los niveles de pobreza son considerablemente más altos.

La insuficiencia de ingresos también impacta en la capacidad de los hogares para sostener sus gastos. Entre quienes tienen empleo, una parte significativa no logra llegar a fin de mes o lo hace con lo justo, mientras que entre desocupados y jubilados la situación se vuelve aún más restrictiva.

El estudio también identifica a la educación como un factor determinante en la inserción laboral. Los niveles de ocupación aumentan significativamente entre quienes poseen formación técnica, terciaria o universitaria, en contraste con los sectores de menor nivel educativo.

En este contexto, Capital aparece como el departamento con mejores indicadores relativos, mientras que Chimbas, Rawson y Albardón concentran las situaciones más críticas. Pocito, por su parte, combina altos niveles de desempleo con cierta mejora relativa en ingresos, aunque con dificultades en la economía doméstica.

El informe concluye que la problemática en el Gran San Juan trasciende la falta de empleo y se vincula con la baja calidad de los ingresos laborales. En este escenario, las desigualdades entre departamentos no solo persisten, sino que profundizan la vulnerabilidad social.

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