Darío Herrera será nuevamente el encargado de impartir justicia en un Superclásico entre Boca y River. Su trayectoria en este tipo de partidos incluye antecedentes que lo ubicaron en el centro de la escena en más de una oportunidad.
Su primera experiencia se remonta a la Copa Libertadores 2015, en un partido que quedó marcado por el ataque con gas pimienta a jugadores de River en La Bombonera. En aquel contexto, Herrera decidió suspender el encuentro en el entretiempo, en una determinación que tuvo impacto en la definición de la serie.
Meses después volvió a dirigir otro cruce, donde también surgieron debates por sus decisiones. En ese partido optó por no expulsar a Leonardo Ponzio en una jugada que generó reclamos. A lo largo de los años, su presencia en el Superclásico estuvo asociada a fallos relevantes.
Entre sus antecedentes, también aparece el empate 0 a 0 de 2016, con la expulsión de Pablo Pérez como hecho destacado. Más recientemente, el duelo de 2023 incluyó un penal sancionado para River en el final del partido, en una acción que volvió a generar discusión.
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