El aumento del boleto de colectivo en San Juan, que pasasaría de $1.070 a $1.300, no implicará una reducción del gasto público. Por el contrario, el Gobierno provincial deberá incrementar su aporte mensual al sistema de transporte, que pasará de unos $5.000 millones a una cifra estimada cercana a los $5.400 millones, principalmente por el impacto en los subsidios a la demanda.
El esquema actual se sostiene a través de dos vías: los subsidios a la oferta —transferencias directas a las empresas— y los subsidios a la demanda, que financian beneficios como el boleto escolar gratuito y los transbordos sin costo para los usuarios. Son estos últimos los que explican el aumento del gasto tras la actualización tarifaria.
Con el nuevo valor del pasaje, los transbordos —que representan entre un millón y 1,1 millón de viajes mensuales— pasarán a costarle al Estado alrededor de $1.430 millones por mes. A esto se suma el boleto escolar, que abarca unos 2,5 millones de viajes mensuales y cuyo costo, calculado sobre un tercio del valor del pasaje, se elevará a aproximadamente $1.080 millones.
En conjunto, estos beneficios llevarán los subsidios a la demanda a unos $2.500 millones mensuales, frente a los cerca de $2.000 millones previos al aumento. Esto implica un incremento de alrededor de $400 millones mensuales que la Provincia deberá cubrir para sostener estos programas.
El secretario de Tránsito y Transporte, Marcelo Molina, explicó que el impacto es directo: cada vez que sube la tarifa, los viajes que el usuario no paga son absorbidos por el Estado. En ese sentido, señaló que el mayor costo se concentrará en el boleto escolar y los transbordos, mientras que el esquema de subsidios a la oferta se mantendrá sin modificaciones.
De este modo, el aumento no impacta de manera uniforme en todo el sistema, sino que se focaliza en los beneficios gratuitos o subsidiados, que ganan peso dentro de la estructura general.
No obstante, el nuevo cuadro tarifario también implica mayores ingresos por parte de los usuarios que abonan el pasaje completo, con un incremento de $230 por viaje. Si la cantidad de pasajeros se sostiene, ese ingreso adicional podría amortiguar parcialmente el aumento del gasto.
Aun así, esa variable depende del comportamiento de la demanda, que podría verse afectada por la suba. Con los datos actuales, el escenario muestra que el incremento del boleto no funciona como una herramienta de ajuste fiscal, sino como una medida que reconfigura el sistema y, al mismo tiempo, incrementa el esfuerzo económico del Estado para sostenerlo.
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