El incremento de la violencia ha generado que la actividad entre en un estado de alerta permanente. Las denuncias no solo incluyen el robo de recaudación y teléfonos móviles, sino también destrozos en las unidades y agresiones físicas hacia los conductores.
Zonas críticas y el fenómeno de las "cuentas falsas"
De acuerdo con lo informado por Sergio González, jefe de la Brigada de Investigaciones, la mayor concentración de delitos se focaliza en sectores específicos de Rawson y Chimbas. Ante la reiteración de incidentes, los trabajadores han comenzado a aplicar protocolos propios de seguridad, limitando el ingreso a determinados barrios considerados "conflictivos".
Entre los puntos donde se ha restringido el servicio destacan:
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Barrio La Estación
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Buenaventura Luna
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Barrio Los Andes
Asimismo, los investigadores detectaron una falla en la barrera de seguridad de las aplicaciones. "Muchos de los delincuentes operan mediante la creación de perfiles nuevos para solicitar los viajes", explicaron las autoridades. Esta modalidad anula el sistema de calificación de usuarios, impidiendo que el conductor cuente con referencias o antecedentes del pasajero antes de aceptar el recorrido.
Un cambio de tendencia estructural
La comparación estadística revela la gravedad del escenario actual: mientras que en 2025 el promedio mensual de denuncias era de aproximadamente 11 casos, en lo que va de 2026 la media ascendió a 26 hechos por mes.
Esta duplicación de la frecuencia delictiva ha forzado a los conductores de aplicaciones —sector que carece de la infraestructura de seguridad de las agencias tradicionales de transporte— a organizarse mediante grupos de alerta temprana y la geolocalización en tiempo real, mientras la Policía intensifica las tareas de investigación para desarticular a los grupos que operan bajo el anonimato de las plataformas digitales.
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