La decisión de la compañía minera a cargo del proyecto Hualilán de interrumpir de forma imprevista los contratos con las empresas encargadas del transporte de roca generó una profunda incertidumbre entre los proveedores de servicios de San Juan. La medida afecta de manera directa el circuito logístico que conectaba el yacimiento ubicado en Ullum con la planta de procesamiento de Casposo, en Calingasta, un esquema que había sido montado hace apenas unos meses para dinamizar la producción regional.
El presidente de la Cámara de Servicios Mineros (CASEMI), Juan Pablo Delgado, confirmó el impacto de la situación en el sector privado y señaló que, hasta el momento, la entidad no ha recibido ninguna notificación institucional que fundamente la rescisión. La confirmación del cese del servicio llegó a la cámara a través de las propias firmas damnificadas, entre las que se encuentran Terra, Mi Viejo y MTZ, todas asociadas a la institución empresarial.
Impacto logístico y económico
La suspensión de las operaciones representa un duro golpe económico para la cadena de valor local debido a la magnitud del despliegue. Según registros del sector, la logística de traslado involucraba activamente a unos 20 camiones de gran porte que operaban en doble turno, movilizando una estructura considerable de choferes, personal técnico, mantenimiento y combustibles.
Desde CASEMI enfatizaron que la interrupción abrupta de la actividad complejiza el panorama financiero de las transportistas, las cuales ya habían realizado inversiones para cumplir con las exigencias del contrato en alta montaña.
Hipótesis técnicas detrás de la suspensión
Aunque la operadora minera mantiene un estricto hermetismo, en el ámbito minero sanjuanino cobró fuerza la versión de que el freno responde a factores estrictamente geológicos y de rentabilidad. Trascendidos sectoriales indican que la ley del mineral —la concentración de metal precioso por tonelada de roca extraída— no estaría alcanzando los niveles óptimos para justificar el costo del flete actual.
Bajo esa premisa, la firma minera buscaría reconfigurar la estrategia, acopiando un volumen significativamente mayor de material en Ullum antes de reactivar el procesamiento en Calingasta, optimizando así los costos de molienda.
Gestiones a la espera de una respuesta
Ante la gravedad de la situación, las autoridades de la cámara empresarial intentaron establecer canales de comunicación directos con la máxima responsable de Hualilán, Sonia Delgado, con el objetivo de obtener precisiones sobre el futuro del proyecto y los plazos de una eventual reactivación.
Sin embargo, ante la falta de respuestas oficiales, el sector de proveedores locales permanece en estado de alerta, supeditado a las explicaciones formales que la compañía minera difunda en los próximos días.
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