El Comisario Mayor Ricardo Díaz, jefe de la mencionada repartición, confirmó que el eje central de las tareas será la detección de conductas de riesgo. En este sentido, los controles de alcoholemia y el cumplimiento de las normas de seguridad pasiva —como el uso de cinturón y casco— serán prioridades en cada uno de los puestos de verificación dispuestos en ingresos y egresos de la provincia.
Respecto a la logística del despliegue, las autoridades informaron que:
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Se contará con una dotación de aproximadamente 60 efectivos por turno.
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Los agentes estarán distribuidos en puntos estratégicos de alta transitabilidad.
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Se brindará asistencia al tránsito en sectores de gran concentración de personas.
En cuanto a las exigencias legales, los conductores deberán circular con la documentación obligatoria completa, la cual incluye la licencia de conducir vigente, el comprobante de seguro y la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) actualizada. El incumplimiento de estos requisitos, así como las infracciones a la Ley de Tránsito, serán pasibles de las sanciones correspondientes.
Finalmente, desde la cúpula del D7 enfatizaron que la naturaleza de estos operativos es esencialmente preventiva. Según explicó Díaz, el propósito institucional no es el carácter punitivo en sí mismo, sino el acompañamiento a la ciudadanía para asegurar que la movilidad hacia las reuniones familiares y sitios de esparcimiento se realice de forma ordenada, minimizando la tasa de siniestralidad vial en el cierre del fin de semana largo.
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