La última negociación paritaria entre el Gobierno provincial y el sector docente dejó al descubierto una grieta profunda que terminó por dinamitar el frente de unidad que los principales sindicatos del sector habían sostenido a lo largo del año. Lo que comenzó como un bloque sólido para presionar de forma conjunta al Ejecutivo se transformó en un escenario de acusaciones cruzadas y un fuerte choque de modelos de representación sindical que hoy mantiene en vilo el normal dictado de clases.
La fractura expuso una diferencia de fondo sobre cómo combatir la pérdida del poder adquisitivo. Por un lado, la Unión Docentes Argentinos (UDA) pateó el tablero y rechazó la propuesta oficial al priorizar una inyección urgente de dinero directo al bolsillo. Por el otro, el gremio mayoritario, UDAP, junto a AMET, optaron por convalidar el acuerdo bajo el argumento de priorizar el blanqueo salarial y la estructura del básico de los trabajadores.
Modelos en pugna y acusaciones cruzadas
La interna gremial escaló rápidamente tras la firma del acta. La secretaria general de UDAP, Patricia Quiroga, no ocultó su malestar con la estrategia de UDA y sugirió que su propuesta le "hacía el juego" al Gobierno. Según Quiroga, el planteo de una suma fija no remunerativa resultaba funcional al Ejecutivo para evitar pagar aportes, zona de antigüedad, aguinaldo y jubilación, desestimando la lucha histórica de los educadores por erradicar los montos "en negro" de sus recibos de sueldo.
Desde la vereda contraria, Karina Navarro, conductora de UDA, justificó el rechazo argumentando que los incrementos atados al Índice de Precios al Consumidor (IPC) resultan insuficientes ante la urgencia de la crisis económica. La propuesta de UDA consistía en otorgar un pago fijo de 75.000 pesos bajo el concepto de Conectividad para generar un impacto inmediato, una postura que no prosperó por la aceptación de las otras dos entidades.
El peso de la caja y las bases
A la disputa ideológica se sumó la presión de los tiempos administrativos. Desde AMET, conducida por Adrián Ruiz, salieron a respaldar la firma del convenio advirtiendo que un rechazo generalizado hubiese dejado a las bases sin ningún tipo de incremento salarial para el mes de julio, un escenario que consideraron inviable ante las consultas realizadas a sus propios afiliados.
El plan de lucha que analiza UDA
Al quedar en minoría y declararse en "libertad de acción", la conducción de UDA comenzó a delinear de forma independiente un esquema de protesta que debaten sus delegados en las escuelas.
Entre las principales opciones bajo análisis se destaca la convocatoria a un paro total de actividades por 24 o 48 horas, además de movilizaciones callejeras hacia el Centro Cívico. También evalúan realizar asambleas de media jornada en las escuelas y medidas de retención de servicios, decisiones que terminarán de definirse en un próximo plenario sindical y que amenazan con dispersar el escenario educativo de cara al inicio del segundo semestre.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.