El conflicto en el servicio de transporte público de pasajeros alcanzó un nuevo punto crítico luego de que fracasaran las negociaciones paritarias entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP). Ante la falta de respuestas a sus demandas, el sindicato confirmó que presentará un plan de lucha ante el Ministerio de Trabajo, el cual derivará en un cese de actividades que afectaría el servicio desde las 0 horas del próximo viernes.
Marcelo Maldonado, secretario general de la UTA, fue tajante al señalar que la viabilidad de cualquier pacto quedó supeditada al cumplimiento de los haberes vigentes. "No había posibilidad de dialogar sobre las diferencias de enero y febrero si las empresas no respetaban primero las escalas salariales correspondientes a abril", explicó el dirigente, subrayando que la patronal condiciona los pagos a la recepción de mayores subsidios estatales.
Desde el sector empresario argumentan una "insuficiencia de asistencia" por parte del Estado, alegando que la falta de recursos les impide afrontar la estructura de costos salariales actual. Sin embargo, para la conducción gremial, el margen de negociación se ha agotado. "Se terminaron los tiempos y la tolerancia; haremos lo que tengamos que hacer hasta obtener una solución", advirtió Maldonado.
El malestar de los trabajadores no se limita únicamente a la actualización de las escalas. El gremio exige un paquete de medidas que incluye:
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El pago inmediato de la escala salarial de abril.
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La liquidación de las diferencias adeudadas de los meses de enero y febrero.
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El reintegro de los días de paro descontados anteriormente.
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La regularización de viáticos y el pago de una suma extraordinaria acordada a principios de año.
Impacto y duración de la medida
Aunque la formalización de las medidas se realizará este jueves ante la cartera laboral nacional, el sindicato ya adelantó que la protesta tendrá un carácter de tiempo indeterminado. "Si tenemos que sostener la medida por uno o tres días, lo haremos", sentenciaron desde el gremio, dejando en claro que la normalización del servicio dependerá exclusivamente de una propuesta concreta que garantice los fondos en las cuentas de los choferes.
Este nuevo escenario de parálisis genera incertidumbre en miles de usuarios, mientras se aguarda por una posible intervención de oficio de las autoridades laborales para dictar una conciliación obligatoria que evite el cierre de la semana sin transporte público.
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