El sector denuncia un atraso tarifario frente al precio del combustible y una competencia desleal por parte de plataformas como Uber o Didi. La reglamentación de la nueva Ley de Transporte está demorada por trabas técnicas y estiman que recién se aplicará en julio.
El sector de taxis y remises de San Juan atraviesa un complejo escenario marcado por la drástica caída de licencias activas, el atraso en sus tarifas y el avance de las aplicaciones de transporte de pasajeros. Según estimaciones del Sindicato de Peones de Taxis, actualmente operan en la provincia unos 9.000 conductores vinculados a plataformas digitales frente a apenas 1.000 vehículos formalmente habilitados por la provincia, lo que representa una relación de nueve a uno en favor de la modalidad informal.
Desde el gremio advirtieron que la cantidad de autos reglamentados cayó casi a la mitad, tomando como referencia las 1.870 unidades que históricamente prestaban el servicio. Esta migración masiva responde a que muchos choferes devolvieron las licencias alquiladas para volcarse a las aplicaciones, atraídos por la ausencia de cánones estatales y la flexibilidad para captar viajes en un contexto de fuerte caída de la demanda.
El atraso en el cuadro tarifario es el principal factor de asfixia económica para los trabajadores. La última actualización autorizada por la Secretaría de Tránsito y Transporte se otorgó en diciembre de 2025, fijando la bajada de bandera diurna en $1.386 y el valor del kilómetro en $1.010. Con un litro de nafta súper que promedia los $2.200 en los surtidores locales, la rentabilidad en la calle se ha vuelto insostenible.
Gustavo Gómez, secretario general del Sindicato de Peones de Taxis, señaló que las tarifas "tendrían que ser un 25% más caras, o al menos la bajada de bandera estar al precio del litro de nafta". Por su parte, Walter Ferreri, del Sindicato de Conductores de Taxis, consideró que para equilibrar los costos el aumento debería oscilar entre el 30% y el 40%, aunque reconoció que el valor ideal de la bajada de bandera debería ubicarse en los $3.500, una cifra hoy inaccesible para el bolsillo de los sanjuaninos. Pese a que se espera una actualización entre junio y julio, los referentes aclararon que aún no han mantenido reuniones formales con las autoridades por este tema.
A la presión de los costos operativos se suma lo que los taxistas califican como una competencia desleal. Según denunciaron, las aplicaciones operan con tarifas hasta un 40% más económicas que las reguladas por el Estado, impactando de forma directa en los viajes diarios de las paradas tradicionales.
"No estamos en contra de las aplicaciones", aclaró Gómez, "lo que pedimos es que trabajen con las mismas reglas que nosotros: con carnet profesional, permiso y seguro, y no con autos particulares que no están habilitados para transportar personas". En la actualidad, el control nominal es esquivo debido a que las empresas multinacionales no proveen datos de sus registros y a que un gran porcentaje de taxistas tradicionales también utiliza las aplicaciones de forma simultánea para intentar incrementar sus ingresos.
La expectativa de los trabajadores históricos está puesta en la reglamentación de la Ley de Transporte, aprobada por la Cámara de Diputados en diciembre de 2025. Aunque el Gobierno provincial preveía tener la normativa operativa en abril de este año, los plazos volvieron a postergarse.
El director de Tránsito y Transporte, Marcelo Molina, explicó que la demora obedece a un inconveniente técnico de conectividad con el sistema de la Superintendencia de Seguros de la Nación. Ante esta traba, la provincia trabaja en una alternativa que permita a los usuarios cargar los certificados de cobertura de forma digital o escaneada. El objetivo de la gestión es destrabar este proceso sistémico para lograr la reglamentación definitiva en julio de este año, lo que permitiría ejercer un mayor control técnico y de seguridad sobre las plataformas digitales.