La administración de Marcelo Orrego cerró los últimos dos ejercicios con saldo favorable. El excedente permitió incrementar la inversión en obra pública un 150% para contrarrestar la quita de fondos nacionales.
En un contexto económico nacional restrictivo, el gobierno de San Juan consolidó su posición financiera al encadenar balances positivos durante los últimos dos ejercicios. Esta regularidad fiscal, que se mantiene de forma ininterrumpida desde el año 2020, es utilizada por la gestión del gobernador Marcelo Orrego como la principal carta de presentación ante organismos de crédito y fondos de inversión internacionales, con el objetivo de captar financiamiento externo para proyectos de desarrollo estratégicos.
Las estadísticas oficiales del año 2025 revelan que los ingresos totales de la provincia superaron los 2,7 billones de pesos, mientras que las obligaciones corrientes se ubicaron por encima de los 2,4 billones. Este diferencial positivo no solo garantizó la cobertura de la estructura administrativa, los salarios y los servicios esenciales sin necesidad de contraer deuda corriente, sino que ratificó la estabilidad financiera de la jurisdicción, una condición que comparten muy pocas provincias en el escenario actual.
El aspecto más destacado por la cartera económica provincial es el destino de los excedentes financieros. Con el fin de amortiguar la parálisis de la obra pública nacional iniciada a fines de 2023, San Juan reorientó sus recursos propios hacia la infraestructura, registrando una expansión superior al 150% entre períodos. Esto se tradujo en una inyección extra de más de 170.000 millones de pesos destinados a la red vial, obras hídricas, infraestructura urbana y refacción de edificios públicos.
Desde el Ministerio de Economía local aclararon que la reducción del margen de ganancia final no obedece a un debilitamiento fiscal, sino a una determinación política de sostener la actividad económica a través de la inversión pública directa.
El desempeño de las cuentas públicas sanjuaninas cobra relevancia frente al adverso panorama federal de los últimos dos años, caracterizado por la poda de transferencias discrecionales desde la Casa Rosada y una caída del consumo que afectó la recaudación de los impuestos coparticipables.
A pesar de estas variables, la provincia ha logrado sostener su previsibilidad presupuestaria. Esta conducta financiera es monitoreada de cerca por agencias de calificación crediticia y consultoras internacionales, quienes evalúan la sostenibilidad del superávit en el tiempo como un indicador clave de confianza para futuras inversiones en la región.