La cifra de vehículos radiados de circulación se disparó casi un 32% durante el primer semestre de 2026. A pesar de labrarse la misma cantidad de multas que el año pasado, la Dirección de Tránsito asestó un golpe a los infractores graves con foco en motos sin papeles y conductores ebrios.
Un verdadero "cerrojo" vial se está sintiendo en los accesos y avenidas de San Juan. En una ofensiva sin precedentes contra las irregularidades en las calles, la cantidad de vehículos retirados de circulación por la Policía provincial experimentó una escalada del 31,8% durante los primeros seis meses de este 2026, lo que significa que miles de conductores se quedaron a pie tras toparse con los retenes de seguridad.
La frialdad de las estadísticas oficiales del primer semestre revela un dato que estremece a los infractores: mientras que en el mismo período del año pasado se radiaron 4.614 unidades, en la primera mitad de este año la cifra trepó de manera drástica hasta alcanzar los 6.079 rodados confiscados. Se trata de una diferencia neta de 1.465 vehículos que fueron a parar a los depósitos policiales, bajo un promedio de más de 30 secuestros diarios.
El dato más llamativo de este escenario es que el incremento de secuestros no se debió a un aluvión de nuevas infracciones. Según detalló el jefe de la Dirección de Tránsito D7, Ricardo Díaz, las actas labradas prácticamente se mantuvieron congeladas: se confeccionaron 14.548 multas entre enero y junio de 2026, apenas un 1,3% más que las 14.362 del período anterior.
La diferencia letal radica en un cambio de estrategia de las fuerzas de seguridad, que dejaron de lado las faltas menores para concentrar toda la presión en las contravenciones severas. "Estamos haciendo hincapié en las infracciones más graves, que son las que dan motivo a la radiación directa", advirtió el jefe policial, confirmando que la tolerancia cero se instaló en los puestos de control.
El sector de las dos ruedas es el que más sufrió el rigor de la grúa policial. Las motocicletas lideran con comodidad el ranking de radiaciones en la provincia debido al persistente incumplimiento de las normas básicas de supervivencia vial. Las causas más repetidas en las actas son tres:
La falta de documentación obligatoria (cédula de identificación y seguro).
Conductores que insisten en circular sin el casco protector colocado.
Un alarmante número de motos que transitan en plena oscuridad sin luces reglamentarias ni espejos.
Frente a este panorama, los controles también apuntaron con dureza al consumo de alcohol. La presencia de conductores ebrios al volante sigue al tope de las preocupaciones de la D7, por ser el factor que más siniestros con víctimas fatales desencadena en los accesos sanjuaninos.
La Policía no improvisa a la hora de desplegar sus patrulleros y conos. Díaz explicó que la ubicación de los operativos de la D7 responde directamente a una estrategia de geolocalización de la tragedia vial, guiándose por el mapa de siniestralidad de la provincia.
Las fuerzas apuntan sus cañones a los denominados "puntos negros" de las rutas y a las zonas donde se concentran los choques más graves. Con esta distribución táctica, las autoridades buscan asfixiar las conductas negligentes antes de que las rutas se cobren nuevas vidas.