El mercado de la construcción en San Juan registró un comportamiento inédito durante el mes de julio, al consolidarse un incremento en los salarios que posicionó el costo de la mano de obra por encima del valor de los materiales e insumos. Este fenómeno, relevado por el Centro de Investigación para la Racionalización de la Construcción Tradicional (CIRCOT) de la Universidad Nacional de San Juan, revierte la tendencia histórica donde los materiales dictaban de manera casi exclusiva el presupuesto de los desarrollos inmobiliarios.
De acuerdo con el último indicador emitido por la institución académica, el costo para edificar una vivienda tipo superó los 125 millones de pesos en la provincia. La variación mensual entre junio y julio estuvo marcada por una actualización del 8,85% en los salarios del sector, frente a una estabilización casi total en las listas de precios de los corralones y proveedores, que apenas promedió un 0,23% de suba.
Esta brecha modificó la matriz de costos de los proyectos arquitectónicos tradicionales. La incidencia de la mano de obra escaló hasta representar el 52,39% del presupuesto total de una obra, desplazando a los materiales de construcción, que retuvieron el 47,61% restante. Desde la dirección del CIRCOT señalaron que esta recomposición salarial responde a la incorporación de sumas no remunerativas al básico de los trabajadores, un proceso paritario que contrasta con periodos previos de alta inflación donde el componente laboral caía al 20% del total invertido.
La contención en los precios de los materiales e insumos es interpretada por los especialistas como una estrategia comercial de supervivencia ante la falta de reactivación plena de la actividad privada. El estancamiento en los valores sugiere que muchos componentes se encontraban sobrevaluados y que el empresariado local busca sostener la oferta a la espera de un repunte en el consumo y de una mayor demanda de áridos y materias primas en la vía pública.
La nueva relación de costos plantea previsibilidad para los desarrolladores particulares, quienes ahora deberán calcular un presupuesto equivalente o superior para el personal respecto del stock físico. Asimismo, las autoridades académicas proyectan que este fortalecimiento del salario local funcionará como un incentivo y una base de capitalización para el personal técnico, de cara a la reactivación de proyectos de infraestructura vinculados a las futuras inversiones de la industria minera en la región.
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