En el marco del debate nacional alrededor de las prestaciones para el sector de la discapacidad y la contención de las familias vulnerables, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, hizo oír su voz con un firme llamado a la empatía y al diálogo institucional. El prelado lamentó que la vulnerabilidad sea centro de descalificaciones y dejó en claro que, si bien cualquier ilícito debe ser investigado y juzgado por los tribunales, esas irregularidades jamás deben servir de excusa para poner en duda a la totalidad de los beneficiarios del sistema.
Las ramificaciones de estas decisiones impactan de forma directa en el territorio sanjuanino, incidiendo tanto en las prestaciones de salud como en los procesos de integración en las aulas. Frente a este panorama, la cúpula eclesiástica remarcó que la atención de las personas con discapacidad constituye un deber social y estatal indelegable, que de ningún modo puede recaer de forma exclusiva sobre el entorno familiar.
Educación, empleo informal y la radiografía social de la UCA
Durante su análisis sobre el cuadro socioeconómico del país, la autoridad pastoral amplió su agenda de preocupaciones hacia la educación y el mercado de trabajo. Señaló que la escasez de presupuesto en las escuelas condiciona de manera severa a las poblaciones de menores ingresos y profundiza la brecha social.
Asimismo, encendió las alarmas sobre el deterioro del empleo registrado y el avance del trabajo no declarado. Basándose en los indicadores elaborados por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), advirtió sobre el desamparo en el que quedan miles de trabajadores al perder derechos laborales fundamentales como la cobertura frente a enfermedades, los descansos anuales y la protección previsional.
Un freno al paradigma tecnocrático y el mensaje del Papa
En línea con el magisterio del papa León XIV, el arzobispo sanjuanino instó a la sociedad a rechazar las miradas mercantilistas que evalúan a los individuos únicamente en función de su capacidad productiva o rendimiento.
Subrayó que la inclusión integral requiere trascender la mera asistencia médica para abarcar el acceso pleno a la cultura y la formación formal. Finalmente, remarcó que la fragilidad humana posee una dignidad inalienable, por lo que urgió a la comunidad a asumir una responsabilidad colectiva que proteja a quienes demandan mayor acompañamiento y tiempos diferenciados.