
El equipo femenino de Alfiles construye su identidad desde una historia particular. En Bonus Rugby, sus protagonistas compartieron un recorrido que comenzó desde la tribuna y hoy se vive dentro de la cancha.
El punto de partida fue el acompañamiento a sus hijos. Con el tiempo, ese vínculo se transformó en participación activa. Así nació un equipo que creció en número y en compromiso. “Hoy somos más y podemos armar dos equipos”, explicó Rodrigo Olmos.
El proceso no estuvo centrado en los resultados. El entrenador fue claro al marcar el rumbo. “Priorizamos el proceso y la contención”, señaló, destacando el valor del grupo por sobre lo competitivo.
Las jugadoras coincidieron en que comenzaron sin experiencia previa. Sin embargo, el aprendizaje fue constante y el crecimiento se dio de manera natural. “Compartimos el mismo deporte con nuestros hijos”, expresó una de las protagonistas.
El clima interno es uno de los pilares del equipo. La integración, el acompañamiento y el tercer tiempo fortalecen los vínculos dentro y fuera de la cancha. Alfiles sigue sumando jugadoras y construyendo un espacio donde el rugby es también una herramienta de encuentro.
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