La llegada del Papa está prevista para principios de noviembre y la Casa Rosada abrió la coordinación con la Iglesia y la Ciudad de Buenos Aires. El 30 de agosto volverá al país una avanzada de la Santa Sede para revisar los lugares propuestos y definir el esquema de actividades.

A poco más de dos meses de la llegada de León XIV a la Argentina, el Gobierno puso en marcha la organización formal de una visita que promete una fuerte movilización política, institucional y religiosa. Este martes se realizó la primera reunión en la Casa Rosada, con presencia de funcionarios nacionales, representantes de la Ciudad de Buenos Aires y autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
La agenda preliminar expone no solo la magnitud del operativo, sino también las derivaciones políticas que podría tener el paso del pontífice por el país. Entre los temas analizados apareció la posibilidad de un encuentro con Javier Milei, un eventual homenaje al fallecido Francisco y la chance de disponer un asueto durante los días de la visita.
La reunión fue encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto con las ministras de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y de Capital Humano, Sandra Pettovello; el canciller, Pablo Quirno, y el secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández. Por la administración porteña participó el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny.
En representación de la Iglesia estuvieron el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Michael Wallace Banach; el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva; y los sacerdotes Matías Taricco y Máximo Jurcinovic. La presencia de distintos niveles de gobierno y de la estructura eclesiástica deja en claro que la visita excede lo estrictamente pastoral y obliga a una coordinación de alto voltaje logístico.
Durante el encuentro, la CEA pidió sumar a las próximas reuniones a representantes de Córdoba y de la provincia de Buenos Aires, dos jurisdicciones que integrarán el recorrido. Las autoridades nacionales se comprometieron a hacerlo. En el caso cordobés ya existe un canal informal de diálogo, mientras que con la administración bonaerense persiste una tensión política que puede complejizar la organización.
La participación de la provincia será clave porque uno de los puntos previstos es la Basílica de Luján y también podría incorporarse Claypole, en el partido de Almirante Brown. En ese marco, García Cuerva informó que el próximo 30 de agosto arribará nuevamente al país una avanzada de la Santa Sede para recorrer los sitios propuestos y evaluar escenarios posibles.
En principio, los actos se realizarían en el Monumento a los Españoles, en la Ciudad de Buenos Aires; la Basílica de Luján, en el conurbano bonaerense; y el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FADEA), en Córdoba. La definición de esos espacios anticipa eventos masivos y obliga a una planificación precisa en materia de seguridad, transporte y accesos.
Uno de los focos de mayor expectativa es el eventual encuentro entre León XIV y Milei. García Cuerva sostuvo que, por su condición de jefe de Estado, considera probable una reunión con el Presidente. También remarcó que se trata de una visita de carácter nacional y que el objetivo es articular el trabajo entre las autoridades nacionales, provinciales, porteñas y eclesiásticas.
En paralelo, la Iglesia evalúa la posibilidad de que el pontífice rinda un homenaje a Francisco, fallecido en abril de 2025. Aunque todavía no hay una actividad definida, en la CEA consideran razonable que el actual Papa recuerde a su antecesor durante su paso por el país. Incluso no descartan que deje mensajes sobre la situación política, social o económica de la Argentina.
Otro punto en estudio es la chance de declarar un asueto durante la estadía del Papa. Por ahora no hay una decisión oficial, pero la posibilidad está siendo evaluada por la administración libertaria. Si avanza, el decreto se conocería poco antes de la llegada de León XIV, prevista para principios de noviembre.
El desafío central, de todos modos, pasa por la seguridad. Alejandra Monteoliva coordinará el operativo junto con las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias involucradas. Según se informó tras la reunión, las principales actividades serán al aire libre y podrían reunir alrededor de un millón de personas en cada una.
La magnitud de esa convocatoria convierte a la planificación logística en una cuestión sensible para el Gobierno y para la Iglesia. El Papa se alojará en la sede de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, mientras que su delegación permanecerá en un hotel cercano, para facilitar traslados y operativos.
En paralelo, la Conferencia Episcopal Argentina creó una Comisión Nacional para la Preparación de la Visita, encargada de fijar criterios generales, orientar el desarrollo del viaje y acompañar su ejecución. También se conformó un Equipo Coordinador General, con Raúl Pizarro como coordinador general, Matías Taricco como director operativo, Pablo Sabatté como gerente de proyecto y Máximo Jurcinovic a cargo de la comunicación.
Además, se organizarán equipos específicos para logística e infraestructura, voluntarios, eventos y liturgia, contenidos y recursos. A su vez, habrá equipos locales de coordinación en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Con esa estructura en marcha, la visita de León XIV empieza a tomar forma como un acontecimiento de impacto nacional, todavía con varios puntos por definir pero con una agenda que ya condiciona la planificación política, religiosa y de seguridad.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.