Luego del 1,9% que marcó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en junio, que fue el dato más bajo de los últimos 10 meses, la duda ahora es qué sucederá en julio con los precios y si se va a mantener la tendencia de desaceleración para un mes con movimientos en el dólar y factores estacionales.
Las consultoras privadas que realizan un seguimiento periódico del comportamiento de los precios presentaron sus primeros relevamientos y proyecciones para el mes en curso, algunas de ellas ya marcan que volvería a ubicarse por encima del 2 por ciento.
La información recabada hasta la segunda semana de julio muestra diferencias en los porcentajes, pero un elemento común: los alimentos y bebidas continúan bajo la lupa y el impacto de los factores estacionales modifica la dinámica general.
Las proyecciones de Eco Go para julio se basaron en la evolución de la segunda semana del mes, cuando los precios de los alimentos consumidos dentro del hogar subieron 0,6 por ciento. Según la consultora, la inflación de ese segmento podría ubicarse en torno al 2,1% mensual. Al incorporar la variación de los alimentos consumidos fuera del hogar, que registraron un incremento del 1,3% en la segunda semana, la proyección para el rubro alimentos general alcanzó el 2 por ciento. Eco Go subrayó que estos datos son preliminares y están sujetos a cambios.
En caso de que la inflación en junio se ubique por arriba del 1,9% implicará que se quebró la tendencia de desaceleración que inició en abril y apenas habría durado tres mes. Sin embargo, esto no parece estar en los planes del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó que “la gente tiene que estar tranquila que la inflación va a seguir a la baja”.
Eco Go también puso el foco en la incidencia de los factores estacionales: la segunda semana de julio reflejó el impacto del receso invernal, con incrementos en los pasajes de micro de larga distancia, las excursiones y los alojamientos. Destacó, además, que el comportamiento de los precios de los alimentos mostró una aceleración respecto a los niveles observados durante junio, cerrando la semana con una variación del 0,6 por ciento.
La consultora Analytica relevó que durante la primera semana de julio, los precios de alimentos y bebidas subieron 0,8 por ciento. Así, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,4 por ciento. En ese período, el rubro verduras fue el más afectado (5,6%) y también registraron subas por encima del promedio el segmento de aguas, gaseosas y jugos (2,3%). En cambio, otros alimentos y aceites, grasas y mantecas mostraron variaciones de 1,0 por ciento. Mientras que carnes y derivados no tuvieron cambios significativos.
LCG, en tanto, detectó una aceleración en la primera semana de julio: los precios de alimentos y bebidas aumentaron 2,4 por ciento.
La canasta de alimentos, que venía de seis semanas con variaciones marginales, registró una suba fuerte en el inicio del mes. Pese a ese salto, la inflación mensual de la canasta siguió cayendo, ubicándose en 0,8%, es decir, 0,3 puntos porcentuales (p.p.) menos que el mes previo. El informe de la atribuyó el incremento semanal principalmente a las carnes (4,3% respecto a la semana anterior) y a las verduras (5,7%). Ambas categorías se movieron por encima del promedio general y explicaron la mayor parte del alza semanal.
La duda está con lo que pasó con el dólar. Es que en las primeras semanas de julio, la cotización mayorista subió a 1.492 pesos. “La corrección del dólar sigue un poco la inflación acumulada en el año y el movimiento del resto de las monedas en el mundo. No parecía haber ningún desancle de expectativa que justifique un pass through considerable”, sostuvo en ese entonces Lucio Garay Méndez, el economista de Eco Go. Sin embargo, ya en la semana del 13 de julio, el dólar mayorista bajó al nivel de fines de junio.
Sin embargo, para Claudio Caprarulo, economista de Analytica, “siempre hay traslado de la suba en el precio del dólar a los precios, el interrogante es el porcentaje y los tiempos”. Aseguró, además, que para ver el impacto en precios será clave el dato de inflación mayorista aunque hay bienes cuyo precio está muy relacionado con el dólar, como autos y electrodomésticos que tuvieron un aumento muy por debajo.
También habrá que observar el precio de los combustibles. Es que con el salto del 9% del barril de Brent (que se toma de referencia en Argentina), el 13 de julio, ante la reactivación del conflicto en Oriente Medio, las petroleras monitorean en qué valor se estabilizará el precio del barril para decidir si aumentarán otra vez o no los precios.
La desaceleración observada en junio, cuando el IPC bajó del 2%, instaló la expectativa de una posible consolidación de la tendencia a la baja. Sin embargo, los relevamientos privados de julio mostraron que la inflación enfrenta presiones adicionales. Los informes de las consultoras subrayaron que los datos todavía son preliminares y que el cierre del mes puede verse afectado por las variaciones en la demanda durante las vacaciones, el comportamiento del dólar y la evolución de los precios internacionales de los alimentos.
Mientras tanto, el mercado y los analistas esperan los datos oficiales para contrastar los primeros relevamientos privados con el IPC de julio. El seguimiento de los precios en tiempo real y el análisis de los factores que inciden sobre la formación de precios seguirán siendo clave para anticipar movimientos en la inflación y evaluar la magnitud del impacto que los factores estacionales y cambiarios pueden tener sobre el poder de compra de los consumidores.