Una ola de heladas fuera de temporada
generó severos perjuicios en la franja productiva sanjuanina, encendiendo las alarmas entre los agricultores al inicio del ciclo primavera-verano. El fenómeno golpeó de lleno a las parcelas donde
se había adelantado la siembra para llegar antes al mercado, alcanzando en determinados sectores una destrucción total de las plantaciones.
Según datos recabados por la Sociedad de Chacareros Temporarios de Rawson, las especies más golpeadas por la helada fueron el tomate, el zapallito y el zucchini. Sergio López, referente de la organización, confirmó que el daño afectó de manera directa a los terrenos categorizados como "tempranos", donde los productores habían invertido anticipadamente buscando primicia en la cosecha.
Impacto desigual y consecuencias en los precios
La intensidad de las bajas temperaturas no se distribuyó de forma uniforme por la geografía provincial. Mientras que en los puntos más críticos las pérdidas alcanzaron el 100%, en otras fincas los destrozos se ubicaron entre un 30% y un 40%. Solo las franjas con microclimas más cálidos lograron salvar parte de sus cultivos, aunque con un rendimiento final sensiblemente menor al estimado inicialmente.
El freno en el volumen cosechado repercutirá directamente en los mostradores a partir de noviembre, mes en el que habitualmente ingresa la mercadería de estación. Al haber escasez de oferta, los valores de venta al consumidor final se mantendrán elevados durante varias semanas, previéndose una regularización de los precios recién hacia diciembre, cuando entre en circuito la producción tardía. Desde la entidad aclararon que el evento climático afectó la cantidad de verduras disponibles, pero no la calidad de los ejemplares que sobrevivieron.
Relevamiento técnico y pedido de ayuda oficial
Frente a este escenario desfavorable, la Sociedad de Chacareros desplegó a su equipo técnico para efectuar un diagnóstico exhaustivo en el terreno y evaluar el alcance real de los daños sufridos por las familias agricultoras. Con el informe en mano, la institución prevé iniciar gestiones ante las autoridades provinciales para conseguir auxilio financiero o asistencia técnica.
El sector viene golpeado por un ciclo de otoño-invierno recesivo, marcado por la caída en las ventas de hortalizas de hoja y por el abandono de la actividad por parte de varios productores. Ante la imposibilidad de amortiguar las pérdidas únicamente a través de las ventas de mercado, los chacareros buscan replicar los esquemas de apoyo implementados en temporadas anteriores —como la provisión de insumos y maquinaria— para encarar la reestructuración de las fincas y sostener el trabajo rural en la provincia.