Tras la semifinal que desbordó el microcentro con 30 mil almas, la Policía desplegará un ejército de efectivos este domingo. Habrá rigurosos anillos de seguridad en la Plaza 25 de Mayo, el Parque y zonas clave para evitar que el festejo derive en descontrol y desmanes.
San Juan se prepara para vivir un domingo de altísima tensión y pulso acelerado con la final del Mundial entre Argentina e España. Ante la certeza de una movilización humana sin precedentes que ganará las calles de la provincia, la Policía de San Juan confirmó que ejecutará un implacable blindaje de seguridad en el microcentro y sus principales paseos públicos. El objetivo de las fuerzas de seguridad es categórico: prevenir desmanes, neutralizar desórdenes y contener a una multitud que promete copar cada rincón en caso de consagración.
Desde la cúpula policial adelantaron que el dispositivo de emergencia para este domingo será aún más severo que el implementado durante la semifinal, cuando la marea celeste y blanca desbordó por completo las previsiones con más de 30 mil personas celebrando en el corazón de la Capital. Para esta ocasión, no se dejará nada al azar y se militarizarán de forma preventiva los sectores más críticos.
El despliegue de los uniformados no se limitará únicamente al histórico epicentro de la Plaza 25 de Mayo. Las autoridades diagramaron un cerco táctico que abarcará de manera simultánea múltiples espacios verdes y de esparcimiento público donde se prevén concentraciones masivas.
Entre las zonas que contarán con un monitoreo permanente e interceptación de accesos se encuentran las inmediaciones del Teatro del Bicentenario, el Parque de Mayo, la Legislatura Provincial y el Centro Cívico, además de las plazas aledañas al microcentro. En estos puntos se ubicarán puestos de control peatonal y vehicular para filtrar botellas de alcohol y objetos peligrosos.
La rigidez del operativo responde al preocupante balance que dejó la última celebración de semifinales en San Juan. En aquella jornada, que requirió el esfuerzo de más de 200 efectivos durante largas horas, la fiesta no fue completa: la Policía tuvo que intervenir de urgencia en reiteradas ocasiones, lo que derivó en la detención de 24 personas.
De ese total de aprehendidos, la gran mayoría fue trasladada por provocar disturbios y consumir bebidas alcohólicas de forma desmedida en la vía pública. A esto se sumaron dos detenciones in fraganti por un robo en la zona comercial y el arresto de dos conductores que manejaban alcoholizados en medio de la desconcentración de los hinchas. Con estos antecedentes inmediatos, la orden para este domingo es clara: tolerancia cero para garantizar que la final no termine en tragedia.