La habilitación del Paso Internacional Agua Negra atraviesa severas dificultades técnicas del lado chileno debido a la importante presencia de nieve compactada y bloques de hielo sobre la Ruta 41-CH, puntualmente en la zona de La Laguna. Autoridades de la Región de Coquimbo y representantes de cámaras turísticas inspeccionaron en el lugar el despliegue de las cuadrillas para evaluar los plazos reales de reapertura del cruce binacional.
Las tareas de despeje son ejecutadas por el Ministerio de Obras Públicas de Chile mediante el uso continuo de excavadoras, cargadores frontales y bulldozers. Ante la complejidad del terreno en los sectores de mayor altitud y cobertura nívea, los equipos técnicos analizan la incorporación de vehículos especializados tipo snowcat para acelerar la remoción.
Tramo crítico de 40 kilómetros y proyección incierta
Aunque el objetivo de máxima de ambos gobiernos apunta a habilitar el paso durante el mes de enero, las autoridades trasandinas advirtieron que no existe una fecha confirmada de inauguración. El principal obstáculo reside en los próximos 40 kilómetros de trazado que faltan intervenir hasta alcanzar el límite con Argentina, un tramo que permanece bajo condiciones extremas y dependerá exclusivamente de la evolución del clima en las próximas semanas.
Del lado sanjuanino, las tareas de mantenimiento sobre la Ruta Nacional 150 avanzan según lo planificado, pero la habilitación completa requiere indefectiblemente que el corredor se encuentre totalmente operativo y seguro en ambos lados de la frontera.
Impacto en el sector turístico y alternativas de mercado
La incertidumbre sobre los plazos definitivos encendió las alarmas entre los prestadores de servicios turísticos de la Región de Coquimbo. Si bien los gremios empresariales destacaron el esfuerzo operativo de los equipos de Vialidad, señalaron que una apertura tardía perjudicará el flujo habitual de veraneantes procedentes de Argentina durante el inicio de la temporada estival.
Frente a esta contingencia climática, el sector turístico chileno comenzó a reorientar sus estrategias de promoción para reforzar la atracción de visitantes de su mercado nacional y buscar alternativas en otros destinos internacionales mientras se normalice la transitabilidad en la cordillera.