El nombre de Hugo Pernini quedó marcado en el mountain bike tras su consagración como campeón mundial Master en Chile. La conquista llegó en una semana atravesada por emociones intensas, ya que coincidió con el nacimiento de su hija. En Más Medios, el ciclista repasó cada etapa de un proceso que exigió disciplina y determinación.
Durante la entrevista en Bonus Deportivo, Pernini explicó que el punto de quiebre fue el año anterior. No pudo competir por motivos económicos y esa situación lo dejó con una sensación pendiente. “Me había preparado, pero no pude estar. Me quedé con ganas de más”, señaló.
Esa experiencia fue el impulso para encarar una nueva preparación. Se propuso el objetivo de ser campeón mundial y estructuró su rutina en función de ese desafío. Sus entrenamientos se desarrollaron en condiciones particulares, con largas jornadas sobre la bicicleta fija. “Entreno dos horas todos los días. Me levanto temprano y lo hago encerrado, sin excusas”, relató.
A la exigencia física se sumó una carga laboral extensa. Trabaja de 9 a 21 horas, lo que obliga a optimizar cada momento disponible. “El tiempo es limitado, pero si uno quiere, encuentra la manera”, expresó, reflejando su mentalidad.
El acompañamiento familiar fue otro factor determinante. Pernini destacó la influencia de sus padres y el impulso de su entorno cercano para sostenerse en el deporte. También recordó que un familiar fue clave para su regreso al ciclismo tras un período alejado.
Con una historia marcada por la constancia, Pernini alcanzó el objetivo que se había propuesto. Hoy, su nombre se ubica en lo más alto del mountain bike mundial, respaldado por un proceso que combinó esfuerzo, planificación y convicción.
Entrevista ocmpleta
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