La Justicia dictó una pena de dos años de cumplimiento efectivo tras un violento episodio que incluyó maltrato animal seguido de amenazas de muerte con un arma blanca.
El hecho, que generó un fuerte repudio social, se desencadenó cuando el agresor comenzó a propinarle patadas al canino de manera injustificada. Según la declaración de la ayudante fiscal Lucía Escudero, el ataque fue de tal magnitud que le provocó la muerte instantánea al animal en presencia de su dueño y una vecina, quienes oficiaron como testigos clave en la causa.
Lejos de cesar su actitud tras la muerte del animal, el individuo se retiró del lugar para regresar minutos después portando un arma blanca. En esa segunda instancia, lanzó amenazas de muerte directas contra el damnificado, lo que motivó un llamado urgente al 911. La rápida intervención del personal policial permitió la aprehensión del sujeto antes de que la situación pasara a mayores.
La fiscal Yanina Galante enfatizó la gravedad del concurso de delitos en este caso: “Hubo una progresión criminal que inició con la agresión letal hacia el animal bajo la Ley de Maltrato Animal y escaló hacia una amenaza coactiva con arma blanca contra una persona”, explicó la funcionaria judicial.
La instrucción de la causa contó con el aporte fundamental de un médico veterinario, quien mediante una necropsia confirmó que la causa del deceso del perro fueron los traumatismos severos ocasionados por el condenado.
Desde el Ministerio Público Fiscal destacaron que este tipo de sentencias buscan establecer un límite institucional severo frente a conductas violentas. Asimismo, valoraron el compromiso de los ciudadanos que se involucraron como testigos, permitiendo que la respuesta judicial fuera ágil y contundente frente a un hecho que atentó contra la integridad animal y la seguridad pública.