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¡Golpe mortal al bolsillo! El décimo aumento del año pulveriza los salarios: llenar el tanque ya es un lujo imposible

Tras el anuncio del CEO de YPF, los combustibles vuelven a subir este jueves. En apenas cuatro meses, el costo de completar el tanque de un auto familiar se disparó más de $22.000, hundiendo a los conductores sanjuaninos en la desesperación.

Jose Luis Lisi 14 de mayo 2026, 11:21 2 min de lectura

En una escalada que parece no tener techo ni piedad por el bolsillo del trabajador, el CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó un nuevo y brutal ajuste en el precio de los combustibles que entrará en vigencia este jueves. Se trata del décimo aumento en lo que va del año, una cifra escalofriante si se tiene en cuenta que el último incremento ocurrió hace apenas 72 horas, dejando a los sanjuaninos rehenes de una inflación que no da tregua en los surtidores.

El drama de llenar el tanque: cifras que aterran

La brecha respecto a principios de año es dramática. Tomando como referencia un vehículo de gama media y alta circulación en el país, como el Fiat Argo (con capacidad de 48 litros), los números son contundentes: a partir de mañana, cargar Nafta Premium demandará la increíble suma de $111.744.

En enero, realizar la misma carga costaba $89.472. Esto significa que, en poco más de 120 días, los conductores deben desembolsar $22.272 extra por el mismo servicio, una diferencia que devora gran parte de un salario mínimo y pone en jaque la movilidad de miles de familias.

Precios por las nubes y el inminente "efecto dominó"

Con la aplicación del 1% de ajuste este jueves, los valores en las pizarras de YPF —que hoy ya son prohibitivos— se dispararán nuevamente. Hasta el último minuto de hoy, los precios vigentes son:

  • Nafta Súper: $2.117

  • Infinia (Premium): $2.305 (Pasará a $2.328 mañana)

  • Diesel 500: $2.219

  • Infinia Diesel: $2.394

Como si fuera una condena anunciada, se espera que en las próximas horas el resto de las petroleras privadas se sumen a este frenesí de aumentos, replicando la suba de la petrolera estatal. La incertidumbre es total en las estaciones de servicio locales, donde el malestar de los usuarios crece minuto a minuto ante una economía que, literalmente, se queda sin combustible.