La incorporación de Freddy Marín terminó generando un impacto mayor al previsto inicialmente por Inca Huasi. El jugador cubano llegó como refuerzo para los playoffs, pero su adaptación deportiva y humana llevó al club a apostar por su continuidad.
Carlos Yansi, presidente de la institución, explicó que su nombre apareció después de analizar estadísticas y diferentes opciones disponibles en Mendoza. Sin embargo, el rendimiento dentro de la cancha fue solamente una parte de la evaluación.
La relación construida con el plantel y, especialmente, con las categorías inferiores terminó de consolidar su lugar dentro del proyecto. Marín reconoció que aquel primer período le permitió desarrollar una mejor conexión con sus compañeros. “Ese periodo nos sirvió para este arranque que estamos teniendo ahora”, explicó.
Uno de sus principales objetivos pasa por acompañar el desarrollo de los más jóvenes. Participa de entrenamientos, viajes y torneos formativos y entiende esa tarea como parte de su responsabilidad dentro del club. “Para mí esa es la mayor satisfacción, poder dejar una huella”, afirmó.
En Primera mantiene además un papel importante en la ofensiva, aunque insiste en que su función no se limita al goleo. Marín destacó la evolución de Matías Núñez y remarcó la necesidad de potenciar al colectivo.
“Esto es un deporte colectivo y yo tengo que ayudar a mis compañeros para que se potencien”, señaló.
A punto de cumplir 35 años, Marín analiza cómo continuar ligado al básquet en el futuro, mientras Inca Huasi aprovecha un presente en el que experiencia y formación empiezan a complementarse.
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