A pesar del planteo empresarial, la implementación de un cierre nocturno enfrenta obstáculos legales y logísticos. Víctor Menéndez, secretario general del Sindicato Unión Obrera de Estaciones de Servicio (SUOES), explicó que las estaciones poseen contratos vigentes con las petroleras que las obligan a prestar servicio las 24 horas.
El principal foco de conflicto reside en la estabilidad de las fuentes de trabajo. En la provincia de San Juan, la actividad emplea a aproximadamente 1.150 trabajadores, mientras que en la región de Cuyo la cifra alcanza los 5.000 operarios.
Desde el sindicato aseguran que, ante cualquier cambio en el esquema de turnos, se buscará la reubicación del personal. La tendencia actual de las estaciones de expandir sus áreas de servicios (mini-mercados y locales gastronómicos) se presenta como una alternativa para absorber la mano de obra que podría quedar excedente en las islas de carga.
Un factor que históricamente ha pesado en el debate sobre la atención nocturna es la inseguridad. Sin embargo, el sector registra una paradoja: si bien la exposición es mayor durante la madrugada, el avance de las billeteras virtuales y la reducción del manejo de efectivo en las cajas han contribuido a una disminución de los hechos delictivos en el último período.
Por el momento, las conversaciones se encuentran en una etapa preliminar. Se espera que en los próximos días se profundicen las mesas de diálogo entre las cámaras y los representantes de los trabajadores para definir un esquema que garantice la sostenibilidad del negocio sin afectar los derechos laborales ni la prestación básica del servicio.
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