El paso del reciente viento Zonda dejó consecuencias inéditas y un saldo alarmante en San Juan, al confirmarse la afectación de al menos 30 casas dañadas por el fuego y la atención en simultáneo de más de 60 frentes de incendio. El director de Protección Civil, Diego Morales, definió el panorama como histórico y de extrema gravedad, destacando que nunca antes se había registrado semejante nivel de destrucción edilicia durante un evento de este tipo en el territorio provincial.
La emergencia no solo alcanzó a las estructuras habitacionales —donde varios damnificados sufrieron pérdidas materiales absolutas y otros registraron daños parciales—, sino que también destruyó vehículos, camionetas y animales de crianza. En medio del avance de las llamas, varias personas resultaron con quemaduras de diversa consideración, entre ellas un vecino de Santa Lucía herido al rescatar a sus hijos de una vivienda envuelta por el fuego.
Operativo de emergencia y despliegue territorial
Para contener la multiplicación de los focos fue necesario articular un despliegue extraordinario que involucró a cuarteles de Bomberos de la Policía, dotaciones de Bomberos Voluntarios y camiones cisterna provistos por distintos municipios. La dispersión geográfica complicó las tareas de sofocación, registrándose intervenciones complejas en departamentos como Caucete —con 12 focos activos—, Angaco y Valle Fértil.
Debido a que el fuego arrasó de manera discontinua tanto en fincas en producción y sectores urbanizados, las autoridades señalaron que resulta sumamente complejo precisar por el momento la superficie total en hectáreas consumida por las llamas.
Replanteo del esquema de prevención y llamadas a la responsabilidad
El impacto de la jornada obligó a los organismos de seguridad a revisar los mecanismos de respuesta. Aunque inicialmente se habían dispuesto patrullajes preventivos en los sectores con mayores antecedentes de siniestralidad, la masividad de las emergencias saturó a las cuadrillas disponibles, forzándolas a volcar todos sus recursos al combate directo del fuego y neutralizando la labor de contención previa.
Ante esta situación, desde Protección Civil impulsan la creación de un protocolo específico y la conformación de un comando unificado para actuar con mayor anticipación ante cada alerta por Zonda. Asimismo, recordaron la responsabilidad humana en el origen de las llamas, instando a la población a no encender fuego bajo ninguna circunstancia, denunciar las acciones intencionales y avanzar junto a los municipios en la limpieza de matorrales y terrenos baldíos colindantes con las zonas habitadas.

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