La industria textil en San Juan atraviesa un escenario complejo marcado por la caída de la actividad, la pérdida de empleo y la implementación de medidas para evitar despidos masivos. Según referentes del sector, durante el último año se redujo cerca del 10% de los puestos de trabajo, en línea con la crisis que afecta a la actividad a nivel nacional.
El panorama responde principalmente a una baja sostenida en la producción, consecuencia directa de la menor demanda. Esta situación impacta en el funcionamiento de las plantas textiles, que operan con menor volumen y deben ajustar su dinámica laboral.
Frente a este contexto, las empresas avanzaron con esquemas de suspensiones programadas como alternativa para sostener el empleo. Estas medidas, que se aplican de manera periódica, buscan reducir costos sin recurrir a despidos, aunque reflejan la profundidad de la crisis.
La menor actividad también derivó en una reorganización interna del trabajo. En algunos casos, los operarios son reasignados a tareas complementarias ante la falta de producción, lo que evidencia la caída en el ritmo habitual de la industria.
Desde el sector sindical señalaron además que el retroceso del consumo y la creciente presencia de productos importados inciden directamente en la situación. La diferencia de precios con la mercadería extranjera, especialmente de origen asiático, condiciona las decisiones de compra y afecta la competitividad de la producción local.
Pese a los esfuerzos por sostener la actividad, tanto empresas como trabajadores reconocen que el margen de maniobra es cada vez más limitado. Los ajustes implementados hasta ahora no logran revertir la tendencia y mantienen en alerta a uno de los sectores industriales más tradicionales de la provincia.
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