El peritaje audiovisual del violento enfrentamiento ocurrido tras un festejo por el Día del Estudiante fue determinante para modificar el rumbo de la causa que investiga el crimen de Uriel Ríos. Tras el cotejo de nuevas filmaciones registradas desde diversos ángulos, la Justicia de Menores dispuso la inmediata liberación de L.G. (16), al comprobar que no tuvo intervención activa en las agresiones sufridas por la víctima fatal ni por su hermano mellizo.
La medida fue adoptada por la jueza María Julia Camus luego de constatar que, si bien el menor se encontraba en la escena del hecho en la zona de Médano de Oro, no portaba armas ni ejecutó ataques físicos. El joven permanecía privado de la libertad desde el 25 de septiembre y, aunque recuperó el alta ambulatoria, su desvinculación total del expediente quedará sujeta al dictado de un sobreseimiento formal.
Único imputado y líneas de investigación abiertas
Tras este vuelco procesal, la nómina de sospechosos bajo arresto se redujo a I.C. (16), quien se había entregado de manera espontánea en los Tribunales el mismo 21 de septiembre y continúa alojado en el Centro de Admisión y Derivación (CAD) de Santa Lucía. La instrucción orienta ahora sus esfuerzos a precisar si la estocada letal fue infligida por el menor que sigue aprehendido o si existió la intervención de un tercer implicado en la gresca.
A la par, las autoridades evalúan testimonios y presentaciones judiciales que sugieren la participación de otro sujeto en las lesiones sufridas por el hermano de la víctima, un aspecto sobre el cual la magistratura aún no emitió resoluciones conclusivas.
Una emboscada tras los festejos
El trágico episodio tuvo lugar en las primeras horas del lunes 21 de septiembre a la salida de un evento en la Finca Don Pedro, sobre calle Alfonso XIII. De acuerdo con la reconstrucción judicial, el altercado se desencadenó cuando la camioneta en la que se trasladaban Uriel, su hermano y otros allegados fue alcanzada por un piedrazo, obligando a la conductora a detener la marcha.
Al descender del vehículo se desató una contienda que escaló de los puñetazos al uso de armas punzocortantes. Durante el tumulto, Uriel sufrió una herida profunda en la zona torácica que le causó la muerte en pocos minutos, mientras que su hermano resultó lesionado pero logró salvar su vida. Con la desincriminación de uno de los sospechosos, los registros fílmicos vuelven a ser la pieza clave para esclarecer la autoría del ataque.