El dirigente sindical y diputado provincial analizó el escenario político y social. Ratificó su armado junto al referente religioso, fijó una postura moderada ante el Gobierno nacional y alertó sobre la crítica situación del sistema de salud sindical.
Cabello destacó la creciente influencia de la Iglesia Evangélica dentro de las estructuras gremiales, un fenómeno que, según su visión, atraviesa transversalmente a diversos partidos políticos. Para el dirigente, este avance responde a una necesidad de contención emocional en tiempos de crisis.
"Ha crecido muchísimo y tiene muchos gremialistas dentro. Escuchar un mensaje de amor y de paz ayuda a bajar los niveles de tensión", explicó, posicionando a este nuevo espacio como una alternativa que busca una "salida pacífica" para la Argentina, pese a reconocer que la grieta política es un problema generacional difícil de erradicar.
El tramo más crudo de su análisis estuvo dedicado a la situación financiera de las obras sociales. Cabello advirtió que el sistema de salud sindical se encuentra "al borde de la detonación" debido al desfasaje irreversible entre los aportes y el costo de las prestaciones médicas.
"El aumento de ingresos va por la escalera y los costos por ascensor", graficó el legislador, quien además señaló que la alta informalidad laboral —que estimó en un 50% de trabajadores en negro— desfinancia estructuralmente el sistema. En este sentido, cuestionó la gestión del sector al afirmar que "la salud se ha convertido en un gran negociado" y alertó que, ante un eventual colapso de las obras sociales, el sistema público de salud no tendrá capacidad para absorber la demanda.
Respecto a la gestión de Javier Milei, Cabello adoptó un tono de pragmatismo democrático. Instó a respetar la voluntad popular, señalando que "hay que hacerse cargo de lo que votó uno" y que el límite de cualquier oposición debe ser el orden institucional.
Sobre la estrategia sindical frente al Ejecutivo nacional, el diputado se mostró cauto con respecto a las medidas de fuerza. Sostuvo que los paros conservan su efectividad siempre que se realicen en el "momento oportuno" y no respondan meramente a sesgos ideológicos, abogando por una estrategia que priorice los resultados concretos sobre la confrontación directa.