La aprobación del endeudamiento externo impulsado por el oficialismo expuso una profunda fractura en el bloque justicialista. Desde la conducción partidaria advierten sobre pases de factura internos de cara al armado de candidaturas.
La Cámara de Diputados de San Juan aprobó la ley de financiamiento externo para obra pública presentada por el Ejecutivo provincial, en una sesión que dejó al descubierto la fragmentación del interbloque peronista. El oficialismo logró consolidar una mayoría de 23 voluntades gracias al aporte estratégico de cinco legisladores vinculados al Partido Justicialista (PJ) y sus aliados, quebrando la postura de rechazo orgánico que las autoridades partidarias habían definido apenas horas antes.
La bancada orreguista contaba inicialmente con 18 votos propios y de aliados cercanos (Bloquismo, La Libertad Avanza y el unibloque de Angaco). La diferencia necesaria para sancionar la iniciativa provino del sindicalista Eduardo Cabello (CGT), el vallisto Omar Ortiz, el chimbero Gabriel Sánchez, el massista Franco Aranda y Leopoldo Soler, sumado a la ausencia del legislador albardonero Pedro Albagli.
Horas antes del debate, el Consejo del PJ se había reunido para unificar una posición de rechazo bajo el argumento de que el proyecto oficialista carecía de un análisis profundo y pretendía aprobarse de forma exprés. Incluso, ocho intendentes de la oposición se hicieron presentes en el recinto legislativo para respaldar la postura de la conducción. Pese a esta demostración de fuerza interna, las negociaciones individuales y los intereses sectoriales terminaron imponiéndose sobre la disciplina partidaria.
El escenario de dispersión ya había sido anticipado por el intendente de Pocito y vicepresidente segundo del PJ, Fabián Aballay, quien instó a un "sinceramiento" general para delimitar quiénes responden genuinamente al proyecto colectivo y quiénes priorizan aspiraciones personales. Las fracturas expuestas responden a realidades diversas: mientras que Cabello fundamentó su voto positivo en la reactivación del empleo de la construcción, otros legisladores, como Ortiz, avanzan en el armado de estructuras municipales propias con miras a futuras alianzas con el oficialismo provincial.
La falta de cohesión vuelve a encender las alarmas en el peronismo local, un fenómeno que se repite de manera intermitente desde la pérdida de la gobernación. Si bien el justicialismo logró unificarse temporalmente para imponerse en las elecciones legislativas previas, la transversalidad de los votos en la Legislatura reabre el debate sobre posibles sanciones políticas. Desde la cúpula partidaria evitaron hablar de expulsiones definitivas, pero sugirieron que la libertad de acción demostrada por estos dirigentes podría traducirse en un virtual congelamiento de sus aspiraciones y postulaciones dentro del espacio de cara al armado electoral.