INFORME CONSUMO SEPTIEMBRE Y FINANCIACIÓN FAMILIAR

Comprar comida en cuotas y achicar la mesa: el drástico reajuste de los hogares para llegar a fin de mes

La caída de las ventas frena algunos precios, pero la inflación se ensaña con las verduras y los aceites. Desde Amas de Casa del País advierten que más del noventa por ciento de los pasivos familiares corresponden a gastos alimentarios diarios financiados con crédito.

El consumo familiar atraviesa una profunda reestructuración caracterizada por el endeudamiento persistente para cubrir necesidades básicas y el recorte drástico en el volumen de compras. Según los monitoreos llevados a cabo por la asociación Amas de Casa del País, la mayoría absoluta de los compromisos financieros de las familias proviene del financiamiento de la canasta básica con tarjetas de crédito. A esto se suma que la desaceleración del índice general en alimentos responde en gran parte al retraimiento del consumo, mientras rubros de alta rotación como verdulería, carnes y aceites registran incrementos constantes.

Financiar la comida: pagos mínimos y endeudamiento recurrente

Un aspecto crucial identificado en las investigaciones del organismo es la dependencia del crédito para asegurar los insumos de la mesa cotidiana. Alrededor del 94% de los saldos deudores registrados en los hogares corresponden a compras en supermercados y comercios de proximidad abonadas en plazos de dos a tres cuotas. Laura Vera, titular de la entidad, explicó que esta metodología empuja a los usuarios a cubrir únicamente el pago mínimo de los resúmenes, acumulando pasivos mes a mes con el único fin de conservar el margen operativo de las tarjetas para adquirir alimentos y abonar los servicios esenciales.

Volatilidad en verdulería y meseta alta en productos clave

A pesar de que el indicador ponderado de alimentos guarda cierta coincidencia con las cifras mensuales publicadas por los organismos oficiales —ubicándose en un rango de entre el 2% y el 3%—, existe una notable inestabilidad en productos específicos. La sección de frutas y verduras encabeza los saltos de precios por factores climáticos y de oferta. El caso de la papa resulta paradigmático: tras haber experimentado una triplicación en su costo durante los meses invernales de junio y julio, el valor se estancó en ese techo máximo sin concretar la retracción habitual esperada para el periodo estival.

Caída del volumen de compra y reordenamiento de prioridades

En lo relativo a la carne vacuna y los aceites, las variaciones continúan impactando de manera directa en los presupuestos, aunque la dinámica comercial se ve fuertemente alterada por la retracción del poder adquisitivo. Las familias optan por llevar menores volúmenes para amortiguar los incrementos. Ante este escenario, el gasto doméstico se ha concentrado de forma casi exclusiva en los rubros ineludibles —alimentación, vivienda, servicios públicos y educación—, mientras que el consumo de indumentaria, calzado y bienes durables ha quedado postergado de forma indefinida.

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