
Según datos aportados por el sector inmobiliario, a comienzos de 2024 había apenas cuatro negocios de este tipo en la provincia. Hoy, ese número trepó a 15, lo que representa un incremento cercano al 400% y marca un cambio en la dinámica del comercio local.
Detrás de este crecimiento aparece un factor determinante: la apertura en las importaciones. Desde el rubro aseguran que las condiciones actuales facilitaron la llegada de inversores del gigante asiático, que encuentran oportunidades para desarrollar emprendimientos basados en la venta de productos traídos del exterior.
Estos comercios funcionan, en su mayoría, como grandes puntos de venta con variedad de rubros. Ofrecen desde artículos de bazar y librería hasta tecnología, juguetes y productos de uso cotidiano, con precios que buscan competir dentro del mercado interno.
A diferencia de otros inversores, el perfil de estos empresarios muestra una preferencia clara por el alquiler. Las inmobiliarias indican que casi todos los locales ocupados por este tipo de negocios son arrendados, con un único antecedente de compra registrado hasta el momento.
También hay un patrón en la elección de los espacios: priorizan superficies amplias, pensadas para exhibir grandes volúmenes de mercadería. Esto hace que los locales chicos queden fuera de su interés y continúen disponibles para otros emprendimientos.
Otro aspecto que se repite en las operaciones es la moneda elegida para cerrar contratos. En muchos casos, los alquileres se acuerdan en dólares, una decisión que está directamente vinculada al circuito de importación con el que trabajan y a la necesidad de mantener previsibilidad en los costos.
El avance de estos negocios no solo refleja una estrategia comercial, sino también el impacto concreto de las nuevas condiciones económicas. La apertura del mercado empieza a reconfigurar la oferta en San Juan y suma un actor que gana cada vez más terreno.
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