La empresa de transporte urbano La Marina enfrenta serias dificultades para garantizar el normal funcionamiento de sus recorridos debido a continuos hechos de vandalismo contra sus colectivos. Los ataques, ejecutados principalmente con piedras y objetos contundentes, obligan a la firma a reparar de manera constante las unidades dañadas para evitar suspensiones en las prestaciones de la zona de Rivadavia.
Según indicaron las autoridades de la compañía, las agresión no responden a un patrón de tiempo específico y se registran tanto de mañana como al mediodía, durante la siesta o por la noche. Si bien la prioridad de la empresa se centra en la integridad física de los usuarios, se reportaron casos de pasajeros con lesiones menores producto de la rotura y estallido de los cristales laterales.
Agresores menores y fallas en la custodia policial
Las sospechas sobre la autoría de estas pedradas recaen en grupos de menores de edad, un factor que complejiza el abordaje del problema. Ante el escenario crítico, la firma mantuvo reuniones de coordinación con el Ministerio de Gobierno con el fin de desplegar efectivos policiales a bordo de las unidades; sin embargo, este esquema de prevención no arrojó los resultados esperados e incluso derivó en un incremento de los episodios.
A pesar de las pérdidas materiales y los riesgos operativos, desde la firma ratificaron la continuidad del servicio en sus rutas habituales, al tiempo que instaron a las autoridades a revisar las estrategias de seguridad en el transporte público.