El dato fue expuesto por la ONG Familias del Dolor y la Esperanza en el Quinto Congreso Nacional de Seguridad Vial. Reclaman mayor compromiso a los municipios para brindar contención psicológica post-siniestro.
La provincia de San Juan sumó una activa participación en el debate federal orientado a disminuir los índices de siniestralidad en los corredores viales del país. Durante el Quinto Congreso Nacional de Seguridad Vial, desarrollado en la Ciudad de Buenos Aires, el presidente de la Asociación Familias del Dolor y la Esperanza, Guillermo Chirino, expuso la preocupante realidad estadística local, revelando que el territorio provincial ya contabiliza 48 víctimas fatales en lo que va del año, con una marcada preeminencia de usuarios de motocicletas entre los fallecidos.
La organización civil sanjuanina formó parte del comité organizador del encuentro centralizado en la Capital Federal, capitalizando la experiencia adquirida tras haber sido anfitriona de la edición previa del congreso. El foro nacional basó su metodología de trabajo en mesas interdisciplinarias de abordaje técnico, enfocadas en diseñar políticas públicas de concientización y prevención urbana.
En el marco de las comisiones de trabajo, la delegación de San Juan centró sus aportes en el eje de salud mental. Desde ese espacio, se promovió una iniciativa para involucrar de manera directa a los gobiernos municipales en la creación de redes de asistencia inmediata y contención psicológica destinada a los familiares de los damnificados.
Los referentes de la ONG enfatizaron que el rol del Estado no debe limitarse a la fiscalización vial, sino que debe garantizar un acompañamiento integral y eficiente en el momento posterior al siniestro, etapa en la que los deudos suelen enfrentar desamparo institucional mientras atraviesan las primeras fases del duelo.
Tras el regreso de la comitiva a la provincia, las actividades de la asociación continuaron en el plano comunitario con la participación en una jornada de oración y acompañamiento espiritual celebrada en la Catedral de San Juan, en coincidencia con las festividades de San Juan Bautista.
El encuentro religioso estuvo dirigido especialmente a los familiares de víctimas de incidentes de tránsito. Al respecto, los organizadores analizaron la profunda crisis de fe y el impacto emocional que sufren las personas ante la pérdida trágica e imprevista de un ser querido, destacando el valor de los espacios de contención comunitaria como herramientas complementarias para el proceso de sanación y asimilación del duelo.