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A un año del traslado, los pancheros del Parque Belgrano reportan una caída del 40% en sus ventas

Pese a valorar el ordenamiento del nuevo predio, los comerciantes señalan que la distancia de las paradas de colectivos y la falta de suministro eléctrico definitivo afectan la rentabilidad del sector.

Al cumplirse el primer aniversario del traslado de la tradicional "Ruta Panchera" desde la calle San Luis hacia el predio del Parque Belgrano, sobre calle Alberdi, el balance de los propietarios de los carros es dispar. Si bien el cambio significó una mejora en términos de higiene y organización urbana, la actividad enfrenta una crisis de consumo que se traduce en una merma del 40% en la facturación, cifra que coincide con la caída reportada por otros sectores gastronómicos como el de los cafeteros.

El desplazamiento geográfico es identificado como la principal causa de este descenso. Según los trabajadores, la ubicación anterior garantizaba un flujo constante de clientes debido a la proximidad con las paradas de transporte público y establecimientos educativos. 

A la baja concurrencia se suma una deficiencia de infraestructura que golpea directamente el margen de ganancia: la falta de conexión eléctrica definitiva. Aunque las instalaciones técnicas ya están finalizadas, la demora en las inspecciones finales obliga a los puesteros a utilizar generadores de energía propios.

Este inconveniente operativo conlleva un gasto diario de combustible que ronda los $20.000 por noche, un costo fijo elevado para negocios que hoy subsisten gracias a estrategias de supervivencia como promociones 2x1 y eventos especiales como "La Noche de los Panchos".

Desde el sector reconocen que el espacio actual es más adecuado para las normativas sanitarias, pero insisten en que "la gente no quiere caminar hasta allá". La sensación general es que el proyecto de relocalización aún no ha logrado consolidarse como un polo de atracción masiva.

Actualmente, los carros operan con horarios más restringidos que en su antigua ubicación —hasta la 1:30 en días de semana y las 2:30 los fines de semana—, lo que limita aún más la posibilidad de captar público nocturno. La esperanza de los comerciantes está depositada en la futura inauguración de áreas recreativas y juegos en la zona del parque, lo que podría traccionar el flujo de personas necesario para revertir la tendencia negativa del primer año.

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