Comunidades de San Juan y Mendoza conformaron una comisión vecinal para gestionar la pavimentación de un tramo clave de la Ruta Nacional 149. La iniciativa surge a partir de una reunión autoconvocada en la Unión Vecinal de Barreal y ya reunió cerca de mil firmas en un petitorio para solicitar respuestas institucionales y financiamiento a las autoridades pertinentes.
El trayecto sin asfaltar abarca unos 37 kilómetros ubicados íntegramente en territorio mendocino, representando el principal obstáculo vial para la conexión directa entre la localidad sanjuanina de Barreal y la mendocina de Uspallata.
Estrategias de gestión y escenario político
Coordinada por referentes locales con apoyo de representantes técnicos de Vialidad Nacional e integrantes del ámbito legislativo y empresarial, la comisión buscará destrabar un proyecto paralizado desde la última audiencia pública realizada en 2019. El plan de acción contempla solicitar la inclusión del presupuesto en la pauta nacional de 2027 y evaluar esquemas de participación con el sector privado.
El reclamo toma visibilidad luego de que la Cámara de Diputados de San Juan aprobara un convenio para mantener y ejecutar obras en tramos de rutas nacionales dentro de su suelo provincial, si bien dicho acuerdo no tiene alcance sobre el sector de la RN 149 emplazado en Mendoza.
Salud, turismo e impacto económico
Según relevamientos promovidos por la propia comunidad, la mejora de la calzada responde a necesidades vitales para los pobladores:
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Atención médica y vínculos comunitarios: Para las familias de Calingasta, el camino asfaltado facilitaría un trayecto significativamente más corto hacia los centros de alta complejidad de Mendoza.
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Desarrollo regional: Permitirá bajar costos logísticos, beneficiar al comercio local, la minería y el turismo, además de agilizar los pasos hacia la frontera con Chile.
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Seguridad vial: Reducirá el desgaste de vehículos y evitará los riesgos derivados del deterioro del ripio en días de lluvias.
Aspectos técnicos del proyecto
El trazado contempla 37,29 kilómetros de obras básicas y asfalto por un valor oficial calculado en 26 millones de dólares. Dentro del diseño actualizado se proyecta desplazar la ruta 300 metros hacia el este en la zona de Tambillos con el fin de resguardar el patrimonio histórico del Camino del Inca, además de reutilizar tramos antiguos como canales aluvionales para la contención de agua.