El Servicio Penitenciario Provincial ensaya un sistema de bloqueo selectivo para impedir comunicaciones no autorizadas desde los pabellones. El principal desafío de las autoridades es evitar que los equipos generen interferencias en las comunicaciones de los barrios vecinos.
El Servicio Penitenciario Provincial puso en marcha una serie de ensayos técnicos con el objetivo de avanzar en la instalación de un sistema de inhibición selectiva de señales telefónicas en el interior del penal de Chimbas. La medida se inscribe dentro de un programa de modernización tecnológica desarrollado de manera conjunta con la Secretaría de Seguridad, orientado a optimizar los controles internos y neutralizar de forma definitiva cualquier comunicación no autorizada desde el establecimiento de detención.
Al respecto, el director del organismo penitenciario, Carlos Suárez, fundamentó que este proceso técnico busca robustecer los esquemas de seguridad del servicio. Para lograrlo, los testeos están a cargo de una empresa especializada del sector y se ejecutan de manera progresiva por sectores y pabellones para medir con precisión el alcance real de los dispositivos.
La cautela en la aplicación por zonas responde a la necesidad de no replicar inconvenientes de experiencias pasadas, donde este tipo de tecnologías terminó afectando la señal telefónica de los barrios periféricos. En ese sentido, Suárez remarcó que la intención actual es circunscribir la anulación de señales específicamente al perímetro interno y a las áreas de alojamiento de los reclusos, confirmando que hasta el momento no se han reportado anomalías ni afectaciones en el exterior del complejo.
En cuanto a la realidad operativa del penal de Chimbas, las autoridades informaron que el establecimiento alberga actualmente a un total de 1.843 internos, de los cuales aproximadamente el 90 por ciento ya cuenta con una condena firme dictada por la Justicia.
Ante este panorama de ocupación, el funcionario confirmó que se mantienen activos los trabajos de construcción del denominado Sector 6. Esta obra civil representa la última ampliación de infraestructura posible de realizar dentro del predio geográfico que ocupa el complejo en la actualidad.
Finalmente, el director del Servicio Penitenciario advirtió sobre las limitaciones de espacio que afrontará la institución a mediano plazo una vez concluidos los trabajos en ejecución.
Debido a que el actual predio de Chimbas llegará a su tope definitivo de capacidad de recepción de reclusos, Suárez planteó de cara al futuro la necesidad de comenzar a trabajar en la planificación y diseño de un nuevo complejo penitenciario para la provincia de San Juan que permita responder a la demanda de plazas proyectada para los próximos años.