La caída del consumo y la competencia masiva de plataformas internacionales y mercado ilegal obligan a comercios y fábricas a recortar personal, ajustar márgenes de ganancia y recurrir a compras agrupadas en el exterior para abaratar costos.
El rubro textil en San Juan atraviesa un periodo de alta complejidad económica que replica la tendencia observada a nivel nacional. De acuerdo con datos recientes de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas medidas en unidades registraron una retracción del 6,9% interanual durante el bimestre mayo-junio de 2026, una situación que está reconfigurando la dinámica operativa de los locales de ropa en la provincia.
La contracción del sector golpea tanto a la producción industrial local como a los comercios tradicionales. Referentes de la Cámara de Comercio sanjuanina señalaron que firmas emblemáticas han debido reducir hasta un 50% su plantilla de empleados para aliviar costos operativos, mientras que industrias como Sol y Oro sufren el impacto directo del ingreso masivo de productos importados. Frente a este contexto, alrededor del 80% de los proveedores habituales dejaron de confeccionar prendas tradicionales —como los pantalones de jeans— para volcarse a la comercialización de mercadería traída del exterior.
Para sostener el nivel de actividad, los comerciantes locales adoptaron estrategias alternativas, como la asociación entre pares para la adquisición conjunta de contenedores textiles desde China. A la par, el sector debió absorber un drástico recorte en sus márgenes de rentabilidad: remarques que históricamente alcanzaban el 100% debieron ajustarse a valores de entre el 40% y 45% para evitar el estancamiento del stock.
A la presión de las plataformas internacionales de venta directa como Temu o Shein —cuya calidad suele ser cuestionada por el comercio formal pero atractiva por precio—, se le suma la problemática del circuito informal. Estimaciones del sector mercantil sanjuanino ubican la presencia del comercio ilegal cercano al 30% en la provincia, una cifra alineada a plazas como Córdoba (32%), lo que representa un foco constante de competencia desleal.
Pese al desafiante panorama de la microeconomía y el consumo corriente, desde la conducción de la Cámara de Comercio prevén que la estabilización de los indicadores macroeconómicos globales podría derivar en un proceso paulatino de recuperación del rubro en un plazo estimado de dos años.